sábado, enero 14, 2006

El perro verde

Ayer puse el sol a remojo,
quise volver a ser el perro verde,
hoy tengo los ojitos rojos,
estuve bailando con la mala suerte,
le he contado mi vida entera
brindándole al aire mi voz cazallera,
bailé en su vestido borracho de pena,
me bebí la razón, me fumé el corazón,
y no volveré a verte,
no pude juntar el agua con aceite,

y cuando las estrellas salen
ya estoy colgado del jirón de un sueño,
el mundo entero no me vale,
ayer por la noche me estaba pequeño,
y plantao en un tiesto sin tierra
me invento otro mundo de puertas abiertas,
en donde los besos no sepan a mierda,
voy buscando otro yo a limpio trompicón,
y ya he vuelto a perderme,
no pude juntar el agua con aceite,

¿que quieres tú, compañera,
pa cuando vengas conmigo?
¿qué es lo que puede ofrecerte
un salteador de caminos perdidos?
un costurero en los hilos
que han enredado mi vida,
soy el que no tiene sitio,
soy el pellizco pa cuando te olvidas
de que soy... el perro verde,
de que soy... el perro verde,

déjame ladrar en tu alcoba,
¿no ves que se está encapotando el cielo?
así no llorarás tan sola,
si quieres, me azuzas pa que muerda el suelo,
que estoy hecho a pintar mis suelas
del color del polvo de donde yo quiera,
mis sueños pasean por cualquier acera,
me he asomado al rincón donde juro mi amor,
y te he visto esconderte,
no pude juntar el agua con aceite

hoy siembro a punzón mi cuerpo
de igneos caminos,
me hago el amor sin mirarme,
a ceño fruncido,
luego rompo con tó en lo que dura
un buchito de vino,
me vuelvo cincel horadando la piel
de mi sino podrido,

¿qué quieres tú, compañera,
pa cuando vengas conmigo?
¿qué es lo que puede ofrecerte
un salteador de caminos perdidos?
un costurero en los hilos
que han enredado mi vida,
soy el que no tiene sitio,
soy el pellizco pa cuando te olvidas...... de mí.

Marea.
Por todos los momentos en que uno quisiera destrozar algo hermoso, y de pronto se da uno cuenta de que odia a la persona que más quiere.

martes, enero 03, 2006

Cuánta razón

Estaba en la parada de autobús esperando al autobús, cuando me he dado cuenta de que una niña berreaba.
Al poco le ha pedido a su madre el paquete de chicles del que la madre y las dos hijas habían comido.
-DámeloooOOOooo...
-El paquete me lo quedo yo.- ...otra criaja y otra madre que arregla rápido las cosas...
-Para leeEEEeeeeer... - ...oh!...
-Toma, lee.- contesta, amable, la madre.
Y la niña se ha puesto a leer Trident. Era bajita, pequeña. Tenía el pelo negro y le venía desde la coronilla, como si fuera un gran flequillo, pero sin ser flequillo, que se agradece. Tenía los ojos bien grandes y bien negros.
Y hemos subido todos en el mismo autobús. Casualmente, se han sentado las tres detrás de mí, la pequeña morena justo detrás de mí.
-Mama -dice la peque-, ¿de dónde salen los troncos? - ...¿los troncos? No un árbol ni una planta... ¿los troncos?
-¿Los troncos? - ...lo mismo ha pensado ella...
-Sí.
Y la Mama le ha explicado algo sobre semillas que el ruido de la calle y las conversaciones de enfrente no me han dejado escuchar. Lo siguiente que he captado ha sido un pedazo de conversación ambientada en la era glacial.
Decía la Mama:
-Pues estaba todo nevado y hacía mucho frío.
Y dice la otra niña, que era un pelín mayor:
-Y si hiciera más frío, la calefacción sería más barata, ¿no? - ...¿perdón?...
-No -dice la Mama-, las cosas, cuantas más hay, más baratas son. Si tú tienes un pez...
Ruido.
-...y si tú tienes muchos peces...


Estas personas me inspiran.


Dedicado a estas tres mujeres y al niño que le preguntó a su madre si un león sabe que se llama león.

miércoles, diciembre 21, 2005

Nuevo blog!

Hace 6 mesetes escribí esto en el segundo post de mi vida:

"Hace poco tuve la idea de crear una página para mí en la que hubiera espacio para cosas bien diferentes. Por un lado pensé que me podría servir para hablar de temas en general, más o menos trascendentales, y comentarlos con vosotros. Por otro lado pensé que podía ser un espacio para compartir con vosotros descubrimientos que haga yo de este mundo que es el nuestro, vete a saber. Y por otro lado también pensé que me podría servir para colgar esas historias tontas que escribo de vez en cuando, y así conocer vuestra opinión o, como poco, irme haciendo un público. ¡¿A que sí?!"

El que esté leyendo esto sabrá que mis dos primeros propósitos más o menos se han cumplido. Faltaba el tercero...

Y para eso tenemos: Cuentos de ciudad

www.alfondoaladerecha.blogspot.com

(pido perdón por la url escogida. Cuando se me ocurra algo mejor la cambiaré)

¡¡mis cuentos!!

martes, diciembre 20, 2005

Vuelvo del gimnasio

Me tengo que dar motivos cada día para sentirme orgullosa de mí, si no me despierto tarde (palabra tan grave) y sin ganas sin saber por qué, después de haberme dormido acariciando los bordes de una imagen como si de un jarrón a medio hacer sobre el torno se tratara, acariciándola tanto y quitándole las rugosidades que hasta Platón se sentiría orgulloso (ay, Platón, que me traes por el camino de la amargura). Y después me entero de que Oscar Wilde anda diciendo que the one charm about marriage is that it makes a life of deception absolutely necessary for both parties.
Sería gracioso irse de bares con Platón y Oscar Wilde.
Conclusión: ¿y a mí qué me preguntas? Yo sólo quiero despertarme, trabajar, estudiar, ir al gimnasio y, al volver, encontrar a quien darle un beso.

Todos/as contra Alcampo (¿?)

Hoy me ha llegado este email, referente a otro email que llegó hace unos días (y que también adjunto, más abajo):

<< Hola! No sé..., crec que res d'això té sentit. Tampoc sé realment què passa. Per què es fa boicot al cava català, al "la caixa"? per què l'hem de fer nosaltres a Alcampo? Tots aquest boicots que comencen , per una cosa que encara no ha passat (l'estatut), i que el què fan és encendre els ànims. Sembla que es tracti de tocar la víscera enlloc de la raó. tal i com començava, " crec que res d'això té sentit."
(Hola! No sé..., creo que nada de esto tiene sentido. Tampoco sé realmente qué pasa. ¿Por qué se hace boicot al cava catalán, a "la caixa"? ¿Por qué lo tenemos que hacer nosotros a Alcampo? Todos estos boicots que empiezan, por una cosa que aún no ha pasado (l'estatut), y que lo que hacen es enceder los ánimos. PArece que se trate de tocar la víscera en lugar de la razón. Tal y como empezaba, "creo que nada de esto tiene sentido".)
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Este cartel, es el que podemos encontrar si vamos a algún Alcampo fuera de Cataluña. Así que como se piensan que aquí somos "tontos" y no recibimos las noticias de fuera de Cataluña ...NO COMPREIS en los supermecados de ALCAMPO!!!!!!!!!!!!!!!!













>>

(Para más surtido en cavas, estuches de regalo y cavas no catalanes visite nuestra exposicion especial situada a la espalda del pasillo de congelados. Gracias y felices fiestas.)

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El email del boicot no lo reenvié. El email que me ha llegado hoy me parece bastante más sensato.

lunes, diciembre 19, 2005

Pero a tu lado

En respuesta a la petición de la Cristtie de canciones bonitas.
En honor a Enrique Urquijo, la Pami y todas las personas que se saben esta canción.


Pero a tu lado
He muerto y he resucitado
con mis cenizas un árbol he plantado
su fruto ha dado
y desde hoy algo ha empezado.

He roto todos mis poemas
los de tristezas y de penas
lo he pensado
y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.

Ayúdame y te habré ayudado
que hoy he soñado
en otra vida, en otro mundo
pero a tu lado.

Ya no persigo sueños rotos
los he cosido con el hilo de tus ojos
y te he cantado
al son de acordes aún no inventados.

Ayúdame y te habré ayudado
que hoy he soñado
en otra vida, en otro mundo
pero a tu lado.



Los secretos

sábado, diciembre 10, 2005

Nada (II)

Me parecía que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible libertarme. Una tremenda congoja fue para mí lo único real en aquellos momentos.Empezó a temblarme el mundo detrás de una bonita niebla gris que el sol irisaba a segundos. Mi cara sedienta recogía con placer aquel llanto. Mis dedos lo secaban con rabia. Estuve mucho rato llorando, allí, en la intimidad que me proporcionaba la indiferencia de la calle, y así me pareció que lentamente mi alma quedaba lavada.En realidad, mi pena de chiquilla desilusionada no merecía tanto aparato. Había leído rápidamente una hoja de mi vida que no valía la pena de recordar más. A mi lado, dolores más grandes me habían dejado indiferente hasta la burla...
Corrí, de vuelta a casa, la calle de Aribau casi de extremo a extremo. Había estado tanto tiempo sentada en medio de mis pensamientos que el cielo se empalidecía. La calle irradiaba su alma en el crepúsculo, encendiendo sus escaparates como una hilera de ojos amarillos o blancos que mirasen desde sus oscuras cuencas... Mil olores, tristezas, historias subían desde el empedrado, se asomaban a los balcones o a los portales de la calle de Aribau. Un animado oleaje de gente se encontraba bajando desde la solidez elegante de la Diagonal contra el que subía del movido mundo de la Plaza Universidad. Mezcla de vidas, de calidades, de gustos, eso era la calle de Aribau. Yo misma: un elemento más, pequeño y perdido en ella.
Llegaba a mi casa, de la que ninguna invitación a un veraneo maravilloso me iba a salvar, de vuelta de mi primer baile en el que no había bailado. Caminaba desganada, con deseos de acostarme. Delante de mis ojos, un poco doloridos, se iluminó aquel farol, familiar ya como las facciones de un ser querido, que se levantaba sobre su brazo negro delante del portal.En aquel momento vi con asombro a la madre de Ena que salía de mi casa. Ella me vio también y vino hacia mí. Como siempre, el hechizo de la dulzura y de la sencilla elegancia de aquella mujer me penetraron hondamente. Su voz entró por mis oídos trayéndome un mundo de recuerdos.
-¡Qué suerte haberla encontrado, Andrea! –me dijo-. He estado esperándola en su casa mucho tiempo... ¿Tiene usted un momento para mí? ¿Me permitirá que la invite a tomar un helado en cualquier sitio?>>.

Una página más tarde empezaba la tercera parte del libro. Se me había hecho tarde. Guardé el libro, me levanté y me dirigí hacia donde había quedado con mi madre. Justo entonces empezó a llover.

Nada (I)

Salí de la facultad antes de tiempo. Aquel día, además, había quedado para comer con mi madre, así que tenía más rato del que yo había previsto para llenar como buenamente pudiera. Empecé a subir por la calle Villarroel, cortando por cada semáforo que encontraba en verde, como siempre. De esta manera, acabé llegando a la Diagonal por la calle Casanova. En esa esquina hay una cafetería restaurante. Entré, pedí un café con leche y un donut y fui al servicio. Al volver, el almuerzo me esperaba. Me senté en una mesa que estaba al lado de la ventana. En el lado opuesto de la cafetería, unos argentinos parecían tener una conversación interesante. Yo me puse a leer Nada, de Carmen Laforet. Ya llevaba leído más de la mitad, así que la forma de ser y de pensar de Andrea, la protagonista, resultaban elementos del libro familiares para mí. La chica estaba ilusionada porque un pretendiente de ella (al que a ella a veces aborrecía sólo un poquito) le había invitado a su fiesta de cumpleaños, y además días antes le había llenado la cabeza con sueños de playas lejanas, que pudieran hacer que ella olvidara el infierno de su casa de la calle de Aribau. Al cabo de unas páginas, y antes de que se me enfriara el café con leche, cerré el libro, pagué y salí de aquella cafetería. Aún me quedaba un rato hasta que llegara la hora a la que había quedado con mi madre, así que busqué un banco entre las motos aparcadas en la Diagonal. Me senté, me acomodé con la chaqueta y el pañuelo, pues hacía mal tiempo –parecía que iba a llover- y yo estaba un poco resfriada, abrí el libro, y seguí siguiendo la vida de Andrea. Resulta que la fiesta había sido un fracaso, pues su pretendiente tenía que estar atento a todos sus invitados y, como ella no conocía a nadie, pasó la mayor parte del tiempo sola. Eso, añadido al hecho de lo ridícula que se empezó a sentir puesto que los demás iban bien elegantes, y que el vestido de ella, que en su casa había parecido precioso, se estaba convirtiendo en un traje vulgar. Ella se sentía vulgar, además de pequeña y sosa. Al cabo de todo, llegó su supuesto pretendiente y le dijo que una chica que a Andrea le había parecido altiva se le había declarado y, claro, con lo inteligente y guapa que era... En fin, Andrea tuvo que marcharse; desilusionada.

<< El aire de fuera resultaba ardoroso. Me quedé sin saber qué hacer con la larga calle de Muntaner bajando en declive delante de mí. Arriba, el cielo, casi negro de azul, se estaba volviendo pesado, amenazador aun, sin una nube. Había algo aterrador en la magnificencia clásica de aquel cielo aplastado sobre la calle silenciosa. Algo que me hacía sentirme pequeña y apretada entre fuerzas cósmicas como el héroe de una tragedia griega.
Parecía ahogarme tanta luz, tanta sed abrasadora de asfalto y piedras. Estaba caminando como si recorriera el propio camino de mi vida, desierto. Mirando las sombras de las gentes que a mi lado se escapaban sin poder asirlas. Abocando en cada instante, irremediablemente, en la soledad. Empezaron a pasar autos. Subió un tranvía atestado de gente. La gran vía Diagonal cruzaba delante de mis ojos con sus pasos, sus palmeras...>> .... Sí, es verdad, sus palmeras.... <<..., sus bancos. En uno de estos bancos me encontré sentada, al cabo, en una actitud estúpida. Rendida y dolorida como si hubiera hecho un gran esfuerzo.

...